Los internautas solo esperan 20 segundos para que la web se cargue
El 70% de los internautas abandonan la página web a la que pretenden acceder si esta no se carga al cabo de 20 segundos, según revela un estudio realizado por la compañía CA, uno de los principales proveedores de programas de gestión de ordenadores.
El estudio afirma que el 46% de los encuestados esperan que la página web responda en 10 segundos, mientras que a los 20 segundos el 72% de los internautas ya se han ido a otro sitio web.
El sondeo también muestra que el 99% de los internautas utilizan internet para buscar información, frente a un 75% que utilizan la red para comprar.
En ese sentido, el estudio señala la importancia de dejar una “experiencia on line positiva”, que reduzca los niveles de “estrés web” y que haga que el visitante de la página web quiera volver a visitarla.
2.500 entrevistas on line
El informe apunta que cuando se encuentran con problemas de conexión, el 47% de los consumidores optarán por ir a una página web alternativa, por lo que destaca la importancia de resolver los problemas de aplicaciones en lo portales de internet.
Según el estudio de CA, las causas más comunes de este estrés cibernético son, en primer lugar, las páginas que se descargan lentamente (84%), los mensajes de error (79%) y el funcionamiento errático del sitio web (67%).
La encuesta se ha realizado a partir de 2.500 entrevistas on line durante el mes de mayo en varios países, de las que 500 han tenido lugar en España.
Fuente: EFE.
Cuál es la empresa que crece en la web gracias a la crisis económica
Craigslist es uno de los portales de anuncios clasificados más populares de Internet, una compañía californiana que crece en tiempos de crisis con una filosofía empresarial “alternativa”.
Aunque su página web no destaca por su diseño, recibe más de 50 millones de visitantes únicos al mes que acceden gratuitamente a los contenidos.
La publicidad brilla por su ausencia, pero eso no ha impedido que Craigslist, lugar de intercambio de bienes y servicios más dispares, se convierta en un negocio muy rentable.
“Lo que intentamos es solucionar un problema y mientras lo hagamos no vamos a cambiar si funciona”, explicó Juan Pablo Puerta, un español encargado del área de Expansión Internacional y único extranjero en la compañía.
Este hombre de 31 años, que cuenta sus andanzas en el blog Un gaditano en Silicon Valley, entró a formar parte del equipo de Craigslist en 2004, después de pasar por Yahoo y huyendo de un sistema en el que lo que prima son los resultados económicos, aunque se hizo de rogar seis meses ante la oferta de empleo de una empresa con aspecto de ONG y casi desconocida fuera de EEUU.
“La gente que trabaja aquí es porque le gusta. Hay días que estoy tres horas y otros hasta las siete de la mañana. A veces desde casa y otras voy a la oficina para interactuar con los compañeros, que somos como una familia. Nadie nos dice lo que hay que hacer en todo momento. Solo hay un jefe y antes no hacíamos ni reuniones”, dijo a la agencia Efe.
La empresa empezó en 1995 como una lista de eventos de San Francisco que Craig Newmarken enviaba por e-mail a sus amigos. Cuatro años más tarde pasó a convertirse en su forma de vida y se prevé que al término de 2009 la empresa supere por primera vez en sus diez años como entidad con ánimo de lucro los 100 millones de dólares en ingresos.
Cantidad más que suficiente para costear los sueldos de sus 33 empleados, los gastos derivados de la oficina situada en una casa de San Francisco, y otros extras que vayan surgiendo.
Resulta curioso que la web de Craigslist sea .org, una terminación específica para instituciones sin objetivos pecuniarios que mantiene, según se cita en su web, para simbolizar “la naturaleza relativamente no comercial, la misión de servicio público y la cultura no corporativa de Craigslist”.
“Copiamos el modelo de desarrollo del software libre, no el habitual de Silicon Valley, que vive para el beneficio”, alegó.
Los ingresos llegan a través del pago de cuotas de entre 5 y 75 dólares por anuncio que abonan las empresas que buscan empleados, las inmobiliarias o la sección dedicada a los contenidos eróticos.
“No está permitida la prostitución, pero sí masajes”, puntualizó Puerta en un asunto largamente discutido en el país.
Cualquiera puede añadir un anuncio para vender un producto, ofrecer un servicio o demandar algo y suele ser muy frecuentado para buscar amistad, amueblar una casa o encontrar trabajo.
“Con la crisis nos está yendo mejor”, reconoció Puerta, que recalcó que la empresa no persigue tener muchos visitantes, sino ser eficaces a la hora de unir oferta y demanda ya que “el portal supone un gasto”.
Presente en 50 países, Puerta afirma que con lo que se gana en el mercado de Estados Unidos la empresa tiene “de sobra” y no ambicionan crecer económicamente.
“No tenemos pensado tener comerciales en Europa, solo alguien para atención al cliente. No creo que saquemos dinero en España nunca. “, manifestó este andaluz. “Piénsalo como una satisfacción moral”, afirmó.
Tienen planes para personalizar sus servicios en ocho países europeos (entre ellos España), América Latina y posteriormente en Asia, donde en breve llegarán a Japón.
Fuente: iProfesional.com
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Compran The Pirate Bay por €5,6 millones
Una compañía sueca especializada en juegos y cibercafés anunció la próxima compra del sitio The Pirate Bay por 5,6 millones de euros, un hecho confirmado por el propio sitio.
El anuncio va más allá. La compañía Global Gaming Factory (GGF) pretende comenzar a pagar derechos de autor por los archivos descargados gracias a los “torrents” que ofrece The Pirate Bay, lo que podría “legalizar” su actividad, apunta Torrentfreak.
“Global Gaming Factory (GGF) compra el sitio web de The Pirate Bay, uno de 100 sitios más visitados en el mundo (…) El importe de la adquisición asciende a 60 millones de coronas, de los que al menos 30 millones serán en efectivo “, señaló la compañía en un comunicado. El resto se pagará en acciones nuevas de GGF, según añade la nota.
Los cuatro responsables de The Pirata Bay, uno de los sitios de enlaces a archivos más populares del mundo, fueron condenados a mediados de abril a un año de prisión y una multa por daños y perjuicios, que coincide con la mitad de lo que GGF pagará por el sitio. La sentencia, pese a todo, se encuentra recurrida.
GGF asegura que su intención es pagar los derecghos sobre las obras (películas, música, videojuegos) que se descargan gracias a The Pirate Bay, aunque no ha comunicado cómo va a financiarlo. Hasta el momento, los archivos descargados entre pares a través de este sitio no pagan derechos de autor.

Nuevos modelos
“Queremos introducir modelos que garanticen que los proveedores de contenidos y los titulares de derechos de autor reciban pagos por los contenidos descargados a través del sitio”, comentó el presidente de GGF, Hans Panteya, en el citado comunicado.
Según informó la agencia AFP, los dueños de The Pirate Bay justificaron la venta como un nuevo impulso al sitio para que evolucione, y anunciaron que los beneficios de la venta del sitio irán a parar a una fundación que ayudará a proyectos sobre libertad de expresión, libertad de información y la apertura de las redes.
El caso de The Pirate Bay despertó interés en todo el mundo, precisamente en un momento en el que varios países tratan de legislar la delicada cuestión de los intercambios y las descargas de archivos con material protegido por derechos de autor a través de la Red.
The Pirate Bay, uno de los principales buscadores de “torrents” con cerca de 25 millones de usuarios en todo el mundo, funciona como un motor de búsqueda para descargar películas, música y juegos mediante intercambios P2P (entre pares), por lo que no alberga material protegido en sus servidores.
La compañía compradora, GGF, posee una de las principales redes de cibercafés y centros de juego de Suecia, además de suministrar software.
La empresa tuvo problemas económicos en los últimos meses, con pérdidas en el primer trimestre superiores a su facturación, y la cotización de sus acciones fue suspendido el pasado día 22 en la Bolsa de Estocolmo, aunque se espera que se reanude mañana.
Nuevo YouTube
Mientras el portal piensa seguir apostando por el libre intercambio de archivos a través de Internet, estén o no sujetos éstos a derechos de autor.Y ahora prepara el lanzamiento de un espacio de reproducción en línea.
El nuevo portal se llama The Video Bay y apostará por los videos mediante “streaming” y sin necesidad de descarga, siguiendo la tendencia que impera en Internet a medida que aumentan las conexiones en todo el mundo -actualmente un 70% de los internautas descarga películas, series y videos frente a un 40% que ya reproduce estos contenidos mediante “streaming”.
La versión preliminar de The Video Bay comenzó a funcionar a modo de prueba y se espera que la versión definitiva pública esté disponible de aquí a cinco años.
Como adelanta TorrentFreak, citado por la agencia Reuters, esta página funcionará de una forma similar a YouTube y los usuarios podrán subir películas o series y desde Video Bay no los eliminarán.
The Video Bay es actualmente “un campo de pruebas”, tal y como anuncia el portal en su página de inicio.
Utiliza las últimas tecnologías, como HTML 5, por lo que solo las últimas versiones de algunos navegadores son compatibles, como Firefox 3.5 beta 4, Opera 9.52 preview, Google Chrome 3, Safari 3.4 y Safari 4.
Fuente: iProfesional.com
Cinco sugerencias para una compra segura online
- Busque señales visuales. Errores ortográficos sobresalientes y errores gramaticales frecuentes son signos de que un sitio Web es fraudulento. Usted también puede buscar simples señales visuales que muestren que el sitio está autenticado y protegido. Estas señales incluyen una barra de dirección verde en navegadores de seguridad alta como Internet Explorer 7 y el Firefox 3 . Otras señales visuales incluyen un icono de candado en la esquina derecha inferior o en la esquina superior de la pantalla y https:// en la dirección Web; ambos indican que el sitio está asegurado.
- Preste atención al formato del pedido. El sitio no debe pedir más que su nombre, dirección de entrega, dirección de facturación, tipo de tarjeta de crédito, número y validez. Los datos como número de DNI, número de identificación bancaria y otros por el estilo no tienen que ser proporcionados.
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- Conozca a su vendedor. Lea sus rankings y revisiones de otros clientes, considere las banderas rojas en serio. También asegúrese de que usted tenga algún modo de entrar en contacto con ellos; busque un número de teléfono y dirección postal. Finalmente, intente averiguar dónde está ubicada la compañía en su sección Acerca de nosotros .
- Compare la experiencia con otros sitios famosos y busque anomalías. Los sitios Web más prominentes, como Amazon o eBay, envían pedido de e-mails de confirmación de envío que permiten copia impresa y documentan su compra. Prevéngase de una forma sencilla sin señales visuales y sin confirmación de que usted entró o pidió algo.
- Considere la autenticación de dos factores. Un número creciente de sitios acepta una segunda forma de autenticación de usuario que viene de dispositivos físicos como el token, la tarjeta, un drive USB y hasta su teléfono celular. Cada dispositivo provee a los usuarios una contraseña única dinámica que se debe insertar en una página de registro, además de su nombre de usuario y contraseña habituales. La capa suplementaria de seguridad previene a potenciales estafadores de tener acceso a cuentas personales, que tienen acceso por un nombre de usuario y la contraseña.
Fuente: Fernando Souza
Director de Negocios de VeriSign para América latina
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¿Debemos fiarnos de la Wikipedia?

Con ustedes, Txema Ferrando, 35 años, curioso, fotógrafo, parado, aficionado al diseño y al ordenador (“es mi vida”), originario de Algeciras (sí, es de Cádiz aunque escriba su nombre con Tx) y residente en Madrid. Un día, Txema se aburría en la cola del banco. Se fijó en un tipo con un uniforme “extraño”. “Tenía impresas las siglas U. M. E., así que saqué el móvil, me conecté a la red, entré en la Wikipedia y me enteré de que es la Unidad Militar de Emergencias, que se dedica a grandes catástrofes, incendios y cosas así”. Otro día, mientras rastreaba Wikipedia, Txema acabó en la página que esta dedica a los mecheros. “Así me enteré de que el encendedor de la cocina se llama Magiclick. La foto del artículo era penosa, la habían hecho con el móvil en un Todo a 100, así que fui a la cocina, le hice una foto y la subí”.
Txema, lo han adivinado, es un fan declarado de Wikipedia. “Me encanta. Es la enciclopedia que yo soñaba tener de pequeño: se actualiza al instante, crece cada día, tiene vínculos a otras webs…”. Asiduamente, Txema hace su modesta aportación a esta recopilación del conocimiento popular: “Hago ediciones menores: amplío artículos, corrijo estilo…”.
Con ocho años y medio recién cumplidos, Wikipedia es una poderosísima herramienta con una comunidad global de más de 150.000 voluntarios -más 20 empleados fijos- que han escrito 11 millones de artículos en 265 idiomas (482.000 de ellos en español, a un ritmo de 400 nuevos al día). El perfil medio del wikipedista es el de un estudiante de entre 20 y 35 años, soltero. También participan en ella catedráticos y rectores de universidad (aunque a algunos no les guste gritarlo a los cuatro vientos). Unos son más activos que otros: el 30% de sus habituales realiza el 70% del trabajo. En España, más de seis millones de personas la leen mensualmente. Le gana, por goleada, a las versiones online de las enciclopedias tradicionales. Pero, ¿qué hay de su fiabilidad? ¿Es correcto elevarla a la categoría de enciclopedia?
Wikipedia nació con el objetivo de “distribuir gratuitamente la totalidad del saber mundial a cada persona del planeta en el idioma que ésta elija, bajo una licencia libre que permite modificarlo, adaptarlo, reutilizarlo y redistribuirlo libremente”. Es decir, la democratización del conocimiento, un fin muy romántico que encabeza una lista de pros que continúa así: es gratis, rápida, se puede corregir en el acto, tiene capacidad infinita y es una útil herramienta educativa (¡el conocimiento también eres tú!).
Muchos motivos, y rabiosamente populares. ¿Y qué hay de los contras? También son unos cuantos. Los resumió en julio de 2006 el escritor Sam Vaknin -enemigo confeso de la Wikipedia- en un artículo que publicó en American Chronicle bajo el título ‘Los seis pecados de la Wikipedia’: 1. Es opaca: no se conoce a los autores de los artículos; 2. Es anárquica; 3. La fuerza es el principal derecho editorial, pues la autoridad va en función de la cuantía de participación (sin importar la calidad de ellos); 4. Está contra el verdadero conocimiento, pues los expertos reconocidos son rechazados y atacados en ella. ¿Quiénes son los eruditos?; 5. No es una enciclopedia aunque se presente como tal; 6. Es una fuente de difamación y violaciones del copyright.
Conocedores del vandalismo imperante, un ejército de wikipedistas vela, como puede y cuando quiere, por mantener íntegra su veracidad (incluso bloqueando las páginas más sensibles para evitar su sabotaje). Se calcula que tardan una media de cinco minutos en corregir cada error. Si alguien escribe un insulto (“negrata”, puso alguien en la reseña de Obama; otro le pintó cuernos a Bill Gates) o un error evidente, se detecta con facilidad. Pero otros fallos, los menos obvios, permanecen. Y eso lo saben, sobre todo, sus víctimas. Como Fernando Savater. El escritor y filósofo, que confiesa no prestar la menor atención a la Wikipedia, comprobó que en las conferencias a menudo se le presentaba como un escritor exiliado en Francia. “A la de cuatro pregunté: ‘¿Pero de dónde ha sacado eso?’ ‘Está en la Wikipedia’, me contestó muy serio”.
Savater ha comprobado en persona que la facilidad de disponer de una información con un clic está generalizando entre trabajadores, curiosos, periodistas y estudiantes con poco tiempo (o vagos) la costumbre de dar por bueno lo que dice la Wikipedia.
En 2005, cuando el éxito de la enciclopedia online era ya un hecho, la reconocida revista Nature hizo un estudio para comparar su fiabilidad con la de una enciclopedia tan reconocida como la Británica. Nature comparó 42 artículos científicos (más sencillos de comparar) de ambas y detectó 123 errores u omisiones en los artículos de la Británica, y 162 en la versión inglesa de Wikipedia. ¿Qué titular dio la vuelta al mundo? ‘La Wikipedia es tan fiable como la Enciclopedia Británica’.
El estudio cayó como un mazazo sobre las enciclopedias tradicionales, ya de por sí tocadas por el efecto Internet. Desde Espasa no facilitan datos, aunque reconocen que se ha producido “una caída significativa” de la venta de enciclopedias. Encarta, de Microsoft, se ha visto obligada a cerrar todas sus ediciones online. Pedro Cifuentes, que fue su responsable editorial en el mundo de habla hispana, resume cómo vivió el auge de Wikipedia: “De pronto, una enciclopedia con artículos de cientos de catedráticos pasa a ser irrelevante porque miles de internautas, presuntamente irrelevantes, se unen y cambian el mundo de la comunicación”.
Cuatro años después de su publicación, el estudio de Nature sigue siendo citado por todos los forofos de Wikipedia. Pero hay voces discordantes. En 2007, el conocido periodista francés Pierre Assouline dirigió un estudio de un grupo de alumnos del master de Periodismo del Instituto de Estudios Políticos de París para analizar la fiabilidad de la enciclopedia online. El resultado es el libro La revolución Wikipedia (Alianza) y sus conclusiones son bastante críticas. Para empezar, desmontan el estudio de Nature, al que acusan de poco estricto y sesgado y recuerdan que, según sus propios resultados, la Británica sigue siendo un 24% más fiable que la Wikipedia. Después analizan uno de sus grandes puntos flacos: la manipulación, y apuntan que el propio fundador de la Wikipedia, Jimmy Wales, ha modificado su reseña personal 18 veces, y recuerdan que desde el Congreso norteamericano se han modificado interesadamente las biografías de varios políticos.
El estudio también señala el caso del wikipedista Essjay. Durante años fue uno de sus editores más reputados, activos y poderosos (con la categoría necesaria para bloquear o borrar entradas). Essjay se presentaba como un profesor de Teología de una universidad de EE UU licenciado en derecho canónigo, pero finalmente se descubrió que Essjay no era otro que Ryan Jordan, un estudiante de 24 años.
Éstos son algunos extractos de La revolución Wikipedia: “En cuanto abordamos temas sensibles tales como la historia, las ciencias humanas, la evolución del ser humano o la política, la duda está sembrada: las reseñas biográficas no son más que una sucesión de fechas y de acontecimientos expuestos escueta y cronológicamente siguiendo el dogma ilusorio del ‘punto de vista neutral’; las fuentes no están jerarquizadas; no hay ni análisis ni síntesis; y, se diga lo que se diga, invariablemente de este magma de informaciones surgen juicios absolutamente discutibles. ¿Es preciso recordarlo? En Wikipedia cualquiera puede escribir cualquier cosa, y obviamente la gente no se priva. Es el campo de prácticas idóneo para los profesionales de la manipulación de la opinión, que son totalmente ajenos al desinterés que mueve a los wikipedistas comunes. Existen algunos procedimientos de control, pero no son ni omnipresentes ni omniscientes”.
Un ejemplo de artículo sensible a la manipulación e intenso en el debate es el dedicado a Franco. “Hola, quería decir que este artículo no es neutral ya que sólo se habla mal de Franco y hasta en un apartado pone ‘Franco tenía ideologías negativas”, escribe un usuario en la página de debate que acompaña a cada artículo. “La cita que señala indica que dichas ideologías eran siempre no a favor de algo (positivas) sino en contra o negando algo (negativas, de negar)”, le responde otro.
Estos foros de discusión son el núcleo de la fiabilidad de la Wikipedia. Y algunos se lo toman muy en serio. Mike Scott, de los Waterboys, contaba hace un par de años que no había podido corregir un error en la reseña de su banda “por no documentar correctamente la fuente”, según le contestó un usuario (que desconocía estar dirigiéndose al mismísimo Scott). Pero estos foros a veces no bastan para mantener el control. Hace poco, Wikipedia recurrió a un Comité de Arbitraje para decidir qué hacer con las páginas dedicadas a la Iglesia de la Cienciología. Tras debatirlo, decidieron bloquear las ediciones procedentes de todos los ordenadores (identificados por su dirección IP) de esta Iglesia.
Sin embargo, todos estos peros se quedan pequeños ante el tirón de la Wikipedia, cuyos fans aceptan sus defectos con cariño y los ojos puestos en sus aciertos. Desde Argentina, Patricio Lorente, de la Universidad Nacional de La Plata y organizador del próximo encuentro de wikipedistas (que se celebra en agosto en Buenos Aires), rompe una lanza en su favor: “La Wikipedia es tan fiable como cualquier material de medios más tradicionales y con concepciones más dogmáticas respecto de la autoridad del conocimiento: desarrollar la capacidad de lectura crítica es imprescindible para mantenerse a flote en un mundo saturado de información. El Diccionario de la Real Academia Española define el sur, desde hace muchos años, como el lugar “que coincide con la posición del Sol a mediodía”. Sin embargo, desde mi ubicación geográfica, esa definición corresponde al norte. Aún las obras más cuidadas, por personas con la mayor calificación académica, contienen errores. No intento justificar los yerros, que deben corregirse de manera constante, sino señalar que las obras del tamaño de una enciclopedia o un gran diccionario, siempre pueden contener equivocaciones. Es el lector finalmente el que debe evaluar lo que lee en función del contexto, de su experiencia, de otros textos, etcétera”.
Más lanzas, ésta de parte de Félix Bahón, profesor de Periodismo en la Red en la Universidad Carlos III: “Las ideas que mueven la Wikipedia ponen patas arriba la concepción del conocimiento que hemos heredado de la Ilustración, con la que asumimos que unos pocos sabios lo gestionaban para que la mayoría se aprovechara y la sociedad avanzara con ello. Ahora todos pueden contribuir al conocimiento. Un cambio tan profundo en la transmisión del saber conlleva reacciones y necesita ajustes. En cuanto a su fiabilidad, hay varios niveles. Como estudiante nunca debes fiarte. Como periodista, menos. Pero para un usuario normal es el gran invento del siglo XX”.
Un gran invento que hay que aprender a usar y muchos profesores han tomado nota de ello. Lo explica Juan Carlos Rico, coordinador de tecnologías de la información (TIC) del colegio de primaria Fernando Feliú, de Gerena (Sevilla), un centro con dos ordenadores por alumno. “Utilizamos la Wikipedia como un recurso metodológico más, no como un fin en sí. Procuramos estimular el juicio crítico de los niños, enseñarles a usarla como una herramienta de búsqueda de información, una de las competencias digitales que necesitarán en el futuro. Si estamos leyendo El Quijote y hablan de la zamarra, por ejemplo, la buscamos en la Wikipedia”. Ya, pero “zamarra” no viene en esta enciclopedia online. “Bueno”, dice Rico, “entonces enseñaríamos a los alumnos a documentarse para entender su significado y a añadirla ellos mismos”.
Felipe Ortega, de la universidad Rey Juan Carlos, autor de una tesis sobre la Wikipedia, explica hacia dónde van los tiros de cara al futuro: “La Wikipedia ha creado un sistema de ranking de calidad de artículos, para darnos una idea del nivel de fiabilidad que ofrecen. El objetivo es poder hacer una versión en CD/DVD (Wikipedia 1.0) con los mejores artículos según su calidad (revisados por la comunidad). Esto da una mejor garantía de la fiabilidad del contenido, aunque con menos artículos que la versión en línea, pues solo se incluirían los mejores”.
En enero, la Británica anunció que permitirá a los internautas generar contenidos en su versión online con un sistema de edición tutelado -Jorge Cauz, su presidente, aprovechó una entrevista para criticar la Wikipedia: “Está llena de grietas en términos de calidad. Es desigual, los hechos no son siempre correctos, el modelo contiene cantidad de fallos”-. Larousse, por su parte, también se ha abierto a las contribuciones del público.
Así las cosas, Wikipedia se encamina hacia un destino más “pedia” (educación, en griego) y las enciclopedias tradicionales que han sobrevivido, hacia uno más “wiki” (rápido, en hawaiano). Lo que nos lleva a la misma pregunta que se plantea Pedro Cifuentes, hasta hace un año editor de la ya desaparecida versión online de Encarta: “¿Acabará Wikipedia convertida en una enciclopedia tradicional después de haber enviado a sus rivales a una crisis histórica?”.
Algunos de sus errores conocidos
Poco después de la toma de posesión de Obama, los senadores Ted Kennedy y Robert Byrd figuraron como fallecidos en Wikipedia.
En la página dedicada a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega se recogió el bulo de que había contraído matrimonio con la periodista María Escario.
Manu Chao nació en Chiapas (México), decía durante días la reseña del cantante parisino y simpatizante zapatista.
El mismo día en que se le concedió el Nobel, al escritor Jean Marie Le-Clézio se le daba como muerto. El error permaneció un minuto.
Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, vive con el diseñador Ralph Lauren, según decía (falsamente) su reseña.
En la página del periodista estadounidense John Seigenthaler, se le citaba como patrocinador directo de los asesinatos de John Kennedy y su hermano Bobby (), aunque nunca se demostró nada. Seigenthaler, amigo de Kennedy, montó en cólera.
En la edición francesa, a Tony Blair se le definía como católico cuando todavía era anglicano. El error permaneció dos semanas.
Fuente: Diario El Pais.
