Imagine que hoy, luego de leer esta nota, usted se dirige, como es habitual en un día de trabajo, a diferentes páginas web como la de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para chequear su situación impositiva, o al “homebanking” del Banco de la Nación
Argentina para mover dinero de sus fondos, o a comprar y vender en el portal de subastas Mercado Libre o a buscar un dato en la versión argentina de Google y se encuentra que no puede acceder a ninguno de esos sitios, porque se encuentran bloqueados, o “caídos” en la jerga informática.
Este cuadro imaginario no se vio en la Argentina, pero sí pasó esta semana en uno de los países que ostenta mayor grado de penetración de Internet en el mundo: Corea del Sur.
El caso del país asiático es un ejemplo del ciberterrorismo, el uso de redes como Internet para atacar sistemas informáticos y de comunicaciones gubernamentales y privadas de importancia estratégica para una nación.
Se trata de una actividad que dejó de ser algo propio de películas de Hollywood, donde alienígenas bloqueaban e inutilizaban computadoras y teléfonos en films como “Transformers”, o “El día en que la Tierra se detuvo” o la más antigua “Día de la Independencia”.
Cada vez con mayor frecuencia se registran ofensivas contra los sistemas de potencias occidentales. La Casa Blanca y la Unión Europea reconocen en público la importancia de coordinar iniciativas contra estas maniobras.
Bloqueo coreano
Este jueves último algunos sitios web surcoreanos y estadounidenses seguían caídos o funcionaban muy lentos por tercer día consecutivo, tras una serie de ataques masivos que el Servicio de Inteligencia Nacional de Seúl consideró que podrían estar ligado a una guerrilla cibernética norcoreana.
El impacto del ataque fue visto como esencialmente simbólico, y expertos dijeron que no constituía una verdadera violación de seguridad o un daño a la infraestructura en línea del país más conectado del mundo.
Medios surcoreanos, incluyendo la agencia de noticias Yonhap, citaron a miembros del Parlamento diciendo (luego de recibir un informe de inteligencia el miércoles) que la agencia de espionaje cree que “Corea del Norte o elementos favorables a Corea del Norte” estaban detrás de los ataques.
Pero algunos analistas expresaron dudas de que Pyongyang sea responsable, ya que las implicaciones de tal participación estatal serían graves, y que en lugar de eso podría ser obra de espías industriales o de bromistas.
Descontrol
La Comisión de Comunicaciones de Corea del Sur aseguró que había aumentado sus medidas de respuesta tras la nueva ola de ataques del miércoles, y solicitó a los proveedores de servicios de Internet que filtren el acceso de computadoras infectadas con software malicioso.
El sitio web del Ministerio de Defensa surcoreano se encontraba entre los que permanecían caídos por tercer día y el acceso a algunos sitios del Gobierno de Estados Unidos, incluyendo el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, parecían haber sido incapacitados para su acceso desde Corea del Sur.
Un funcionario de la Comisión de Comunicaciones apuntó que el impacto podría extenderse mientras más personas se conecten en línea durante el día.
De hecho, el Gobierno de Seúl anunció que una tercera ola de ataques se concentró en sitios institucionales. “Esta ola está siendo más potente de lo que previsto, y afecta a los sitios que ya habían sido alcanzados a comienzos de la semana”, dijo un responsable de AhnLab, empresa especializada en el desarrollo de antivirus.
Kookmin Bank, el banco más grande del país, informó que su sitio fue bloqueado y estaba tratando de restablecer los servicios en línea. Los sitios del Parlamento y los Ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y los servicios secretos resultaron afectados.
Si Corea del Norte es responsable, ésto marcaría una escalada en las tensiones ya incrementadas desde la prueba nuclear que Pyongyang realizó en mayo, su lanzamiento de misiles balísticos en julio y de repetidas provocaciones a sus viejos adversarios Seúl y Washington en sus medios oficiales.
Técnicas
El sitio web de Cheong Wa Dae, la sede de la Presidencia de Corea del Sur, estuvo bajo control de los hackers desde última hora del martes al menos durante un día, según informaciones de la Agencia Surcoreana de Seguridad de Información (KISA) recogidas por Yonhap.
Los piratas usaron la técnica Ataque de Denegación de Servicio (DDOS, por sus siglas en inglés) burlaron las medidas de seguridad y se hicieron con el dominio de 25 portales de Internet, entre ellos 11 surcoreanos, y los mantuvieron sin acceso durante horas.
El ciberataque que inutilizó las páginas del Gobierno también afectó al portal de Naver, el buscador más popular del país, así como a eBay, una de las páginas de subastas más conocida a nivel mundial.
La agencia KISA informó que algunos portales volvieron a la normalidad a última hora del martes, si bien el acceso a algunas páginas aún permanecen bloqueadas.
Por su parte, la Comisión de Comunicaciones de Corea del Sur (KCC), anunció que lo más importante es eliminar el virus de cada computadora personal que estuvo expuesto al ataque de los hackers.
En ese sentido, solicitaron a los proveedores de servicios del Internet que distribuyesen un programa antivirus a repartir entre las computadoras infectadas. Los ataques de DDOS se constituyen por enviar grandes cantidades de datos que los servidores de Internet no pueden controlar por lo que obstaculiza la comunicación entre el propio servidor y los internautas.
Cercano Oriente
Otra zona caliente del planeta donde el ciberterrorismo es una alternativa a considerar desde hace una década es cercano Oriente. A fines de la década del ‘90, un especialista informático del servicio secreto interno israelí, Shin Bet, accedió al servidor del depósito de combustible Pi Glilot, al norte de Tel Aviv.
Pretendía ser una prueba rutinaria de la seguridad y las defensas de este punto estratégico. Pero también hizo consciente a los israelíes del potencial de sabotaje real que ofrecían estas infiltraciones de alta tecnología.
“Una vez dentro del sistema Pi Glilot, de pronto nos dimos cuenta de que, además de acceder a datos secretos, también podríamos provocar explosiones deliberadas, sólo con programar una ruta en las conducciones”, explicó un veterano del simulacro de Shin Bet.
Así comenzó un proyecto de guerra cibernética que, una década después, expertos independientes consideran la más probable vanguardia de los esfuerzos israelíes para frustrar las ambiciones nucleares de su acérrimo enemigo Irán.
El atractivo de los ataques cibernéticos aumentó, según fuentes israelíes, debido a la limitada viabilidad de los golpes aéreos convencionales sobre las distantes y fortificadas instalaciones nucleares iraníes, y a los reparos de EEUU por permitir otra guerra abierta en Cercano Oriente.
“Llegamos a la conclusión de que, para nuestros propósitos, una vulnerabilidad iraní clave está en su información online“, dijo un miembro del gabinete de seguridad israelí retirado recientemente, utilizando un término genérico para las redes digitales. “Hemos actuado en consecuencia”.
Los equipos de guerra cibernética se enmarcan dentro de las agencias israelíes de espionaje, que tienen una gran experiencia en técnicas tradicionales de sabotaje y están protegidas por el secreto oficial y la censura.
Además, pueden nutrirse de los conocimientos de las empresas comerciales del país, que se encuentran entre las líderes del mundo en alta tecnología, y cuyos empleados son con frecuencia veteranos de unidades de élite de inteligencia informática militar.
“A juzgar por mi interacción con expertos israelíes en varios foros internacionales, puede asumirse sin dudarlo que Israel tiene capacidades avanzadas de ataque cibernético”, señaló Scott Borg, director de la Unidad Estadounidense de Ciber Consecuencias, que asesora a varias agencias de Washington en materia de seguridad informática.
El Technolytics Institute, una consultora de EEUU, clasificó el año pasado a Israel como la sexta mayor “amenaza de guerra cibernética” después de China, Rusia, Irán, Francia y “grupos extremistas/terroristas”.
Al pedírsele a Borg que especulara sobre cómo podría Israel atacar a Irán, comentó que podría insertarse ‘malware’ – una abreviatura frecuente para “software malicioso” – para corromper, asumir o destruir los controles de lugares sensibles como las plantas de enriquecimiento de uranio.
Estos ataques, explicó, podrían ser inmediatos o latentes, en los que el ‘malware’ permaneciera oculto y esperando una señal externa, o a actuar de forma automática cuando la instalación infectada alcanzara un nivel más crítico de actividad.
Inquietud en el Reino Unido
En la última semana de junio el Reino Unido advirtió del riesgo creciente de espionaje para empresas y Ejército, y se comprometió a reforzar la seguridad de su economía “online”, que supone al año 50.000 millones de libras (más de 58.440 millones de euros).
En el lanzamiento de su primera estrategia nacional sobre ciberseguridad, el ministro de esta área, Alan West, dijo que estados hostiles y delincuentes estaban atacando cada vez más los intereses británicos “online” y que Al Qaeda y grupos similares también lo intentaban.
“Sabemos que varios actores estatales están muy interesados en la guerra cibernética”, dijo West, secretario de Estado del Ministerio del Interior, a los periodistas. “El aspecto terrorista de esto es lo menos (preocupante), pero está creciendo”, añadió.
Es “horrorosamente fácil” obtener datos ‘online’ ilícitamente, dijo. “Se está volviendo un tema de proporciones cada vez mayores”, afirmó.
Varios países, entre ellos Estados Unidos, han expresado su preocupación por la capacidad de Rusia y China para espiarles electrónicamente e interrumpir las redes informáticas.
West no quiso identificar a países específicos que sospechaba usaban computadoras para espiar a Reino Unido. Pero citó un discurso de 2007 del jefe del servicio de seguridad MI5, Jonathan Evans, que dijo que varias naciones, entre ellas Rusia y China, estaban haciendo persistentes intentos de espiar a Reino Unido.
En el mismo discurso, Evans añadió que varios países no citados llevaron a cabo “sofisticados ataques técnicos, usando Internet para penetrar en redes informáticas”.
El primer ministro Gordon Brown dijo en un comunicado que Reino Unido tenía que asegurar que el ciberespacio operara con seguridad, “al igual que en el siglo XIX tuvimos que asegurar los mares para nuestra seguridad y prosperidad nacional y en el siglo XX tuvimos que asegurar el aire“.
Transacciones electrónicas
West dijo que el Reino Unido estaba coordinando su estrategia con Estados Unidos, donde el presidente Barack Obama planea nombrar un responsable, a nivel de la Casa Blanca, para encabezar las medidas contra el ciberdelito.
Kilian Strauss, oficial de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, dijo en noviembre que se estimaba que el ciberdelito ocasionaba 100.000 millones de dólares en daños anualmente en todo el mundo.
West ofreció pocos detalles sobre la estrategia, pero dijo que en septiembre de 2009 dos nuevos organismos comenzarán a trabajar para reforzar la protección de las transacciones electrónicas que formaban la columna vertebral de la infraestructura económica del país.
Se trata de la Oficina de Ciberseguridad, para coordinar medidas en todos los departamentos gubernamentales, y el Centro de Operaciones de Ciberseguridad, para supervisar la protección de importantes sistemas de tecnología de la información usados por el Gobierno y el sector privado.
“Debido a que se gastan unos 50.000 millones de libras anuales ‘online’ en el Reino Unido y un 90% de nuestras compras utilizan transacciones electrónicas, la nueva tecnología es vital para la prosperidad de nuestra nación”, dijo el Gobierno británico en una nota de prensa.
Comando de Obama
Casi en simultáneo con Gran Bretaña, el Departamento de Defensa de EE.UU. anunció la creación de un comando especial para reforzar la protección de sus sistemas informáticos ante la amenaza de espionaje cibernético.
El secretario de Defensa Robert Gates señaló en una notificación distribuida en el Pentágono que el comando funcionará bajo la dirección del Mando Estratégico de EE.UU., y entrará en operaciones a finales del próximo año. Fuentes del Pentágono indicaron que su creación fue motivada por la preocupación que existe de incursiones en sus sistemas con fines de espionaje procedentes de China y Rusia.
Según el analista Jack Thomas Tomarchio, cada día miles de personas invaden los sistemas informáticos y los datos que extraen de ellos van desde simples registros médicos, hasta secretos militares. El experto citó datos del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) en el que señaló que en 2008 hubo más de 60.000 intrusiones cibernéticas y que más de 18.000 afectaron a los sistemas del Gobierno de EE.UU.
Tomarchio, ex subsecretario de Operaciones y Análisis de Inteligencia en DSN, indicó que el peligro no sólo está representado por gobiernos espías, sino también por organizaciones criminales que buscan robar información empresarial, industrial y datos personales.
En un informe publicado por el sitio en internet Nextgov, especializado en asuntos informáticos, el experto indicó que el costo del crimen en la web se ha disparado a cantidades siderales, y que en 2007 representó un total de 105.000 millones de dólares en todo el mundo.
El delito informático representa más ganancias que el tráfico internacional de drogas, afirmó. Medios locales señalaron que uno de los posibles candidatos para encabezar el comando es el actual de la Agencia Nacional de Seguridad, general Keith Alexander.
En un discurso en mayo Alexander señaló que las nuevas realidades habían impulsado al Pentágono a dar prioridad al espacio cibernético. “La rápida expansión y la dependencia global en el ciberespacio ha hecho que el Departamento de Defensa desarrolle una doctrina en que ese ciberspacio sea un dominio, como el terrestre, aéreo, naval y espacial”, señaló. Por otra parte, un reciente informe de la Casa Blanca señaló que “la cibernética plantea algunos de los mayores desafíos económicos y para la seguridad nacional del siglo XXI”.
Fuente: iProfesional.com
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